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¿Qué es la resiliencia organizacional y cómo desarrollarla?

A pesar de que en los últimos meses el término resiliencia organizacional ha adquirido gran protagonismo, muchas veces se desconocen su significado y sus particularidades. Como consecuencia de la crisis socio-económica derivada de la pandemia de la Covid-19, muchas empresas se han visto obligadas a adaptarse y a tomar medidas excepcionales para hacer frente a la nueva situación, sin importar su tamaño, su país de operación o su sector.

En este sentido, las compañías han necesitado la ayuda de herramientas y sistemas en todos sus departamentos, y en especial mediante la implementación de un software de RRHH, ya que estos permiten trabajar de una manera ágil y colaborativa, mantener un diálogo constante con los empleados con el objetivo de superar los momentos difíciles y minimizar los efectos negativos de cualquier situación de crisis. Y es precisamente, por lo que saber cómo desarrollar la resiliencia empresarial se ha convertido en un aspecto fundamental para mantener la actividad.

Antes de conocer sus características, es importante conocer qué es la resiliencia organizacional con exactitud. Las empresas resilientes son aquellas que cuentan con la capacidad de anticiparse, prepararse, adaptarse y recuperarse de los cambios y de las interrupciones impredecibles de una forma rápida y ágil, de manera que su supervivencia quede garantizada sea cual sea la situación. Pero más allá de sobrevivir, las organizaciones capaces de adaptarse a los nuevos escenarios salen fortalecidas con el paso del tiempo y prosperan a largo plazo.

En definitiva, la resiliencia en la empresa significa adoptar nuevos hábitos y mejores prácticas con el objetivo de aprovechar al máximo las oportunidades de negocio ante una circunstancia excepcional, mejorando al mismo tiempo la competitividad y todos los aspectos internos de la misma.

Características de la resiliencia organizacional y su desarrollo

Las principales características de la resiliencia organizacional son 3. En primer lugar, las compañías resilientes tienen una visión general sobre la situación en la que se encuentran, a través de la cual pueden detectar tanto las amenazas como las oportunidades. En segundo lugar, este tipo de organizaciones tienen un compromiso muy fuerte orientado hacia la gestión óptima, y por ende, hacia la mejora de los puntos débiles. Por último, cuentan con una cultura empresarial que fomenta la innovación y la flexibilidad.

Para desarrollar la resiliencia organizacional, es imprescindible establecer una estrategia que ayude a prever los riesgos y a minimizar los efectos negativos de una situación adversa. El plan de actuación comienza la preparación, es decir, por establecer con antelación una serie de medidas para la llegada de una posible circunstancia anómala.

Sin embargo, cada crisis es diferente, y por ello, los primeros pasos en cada una son determinantes. La respuesta inicial, que debe ser ágil y rápida, tiene que enfocar todos sus esfuerzos en la inspección y reparación de los principales daños. Además, es importante prever cuáles serán las consecuencias a corto plazo y preparar la estrategia de respuesta, entendiéndose como las acciones que se pondrán en práctica durante la etapa de recuperación. A posteriori, será fundamental conocer cuál ha sido el impacto a largo plazo y modificar la estrategia de rescate si fuera necesario.

La resiliencia organizacional es fundamental ante situaciones imprevistas para las empresas. Contar con la capacidad de anticiparse, adaptarse y recuperarse de los cambios a través de una estrategia sólida, permitirá a las compañías superar cualquier reto que pueda aparecer en el futuro incierto al que nos enfrentamos en estos momentos.

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